Rosa María Báez Durán

Ni olvido ni perdono

No puedo escribir.

Fueron tantos y tantos… Han sido tantos tantos.  Un nudo me encogía el estómago y el corazón.  El mismo nudo sigue.  Me salen los instintos más naturales,  llamados básicos.  No soporté  la cara y las fiestas de los asesinos.

No soporto  verlos.  Ni olvido ni perdono. Basta ya. Dignidad. Justicia.   Lo exijo.  Lo necesitamos.

Posted on 12 febrero, 2018 in Carta

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